Swatch supera la crisis y lidera la recuperación de la relojería suiza.
A mediados de los años setenta del siglo pasado, la industria suiza de relojería se sumió en la mayor crisis de su historia. En cuestión de tecnología, la competencia japonesa se superó en 1979, con el lanzamiento del "Delirium," el reloj de pulsera más delgado del mundo, con un corto número de componentes. Pero lo que inició el restablecimiento industrial fue la fundación de SMH, la Corporación de Industrias Suizas de Microelectrónica y Relojería. Y su respuesta a la crisis fue Swatch, un delgado reloj de plástico, con sólo 51 componentes (en lugar de las usuales 91 o más piezas), que ofrecía una gran calidad a un precio muy asequible y que se puso a la venta en 1983. Desde entonces, se ha convertido en el reloj de pulsera más exitoso de todos los tiempos y The Swatch Group, la sociedad matriz actual, en el grupo de empresas de relojería mayor y más dinámico del mundo.
A lo largo de los años, nuevos desarrollos han ido ocupando su lugar al lado del reloj Swatch estándar de plástico, desde el Irony (el Swatch metálico) al Swatch SKIN Chrono (el cronógrafo más delgado que existe) o al Swatch Snowpass (un reloj con función de control de acceso incorporada, que puede utilizarse para entrar a las pistas de muchos centros de esquí del mundo) y el Swatch .Beat (con la revolucionaria Hora Internet).
Swatch ya demostró sus avances y su notable capacidad técnica en los sectores científico y tecnológico durante sus intervenciones como cronometrador oficial en varios Juegos Olímpicos y en las competiciones de la Copa del Mundo de Esquí y Snowboard.






