Un momento clave en la historia de la relojería
En la década de los 60, la NASA necesitaba un reloj capaz de soportar las condiciones extremas de los viajes espaciales. Para encontrarlo, la agencia convocó una licitación para que las marcas de relojes presentaran sus cronógrafos. Varias marcas respondieron, entre ellas OMEGA, que presentó su modelo Speedmaster (ST105.003 de 1964), Longines con su modelo Wittnauer 235T y la marca ....X con la referencia 6238. Después de someter a los modelos seleccionados a once rigurosas pruebas, solo uno logró superarlas todas: el Speedmaster de OMEGA. Tras demostrar una confiabilidad y una precisión inigualables, el 1 de marzo de 1965 recibió oficialmente la certificación para ser utilizado en todas las misiones espaciales tripuladas. Ese día marcó el inicio del excepcional recorrido de OMEGA en la exploración espacial.
Contadores excepcionales
El Bioceramic MOONSWATCH 1965 tiene dos contadores únicos, uno a las 10 y otro a las 2 horas, en referencia al año 1965. La lectura del tiempo cronometrado es un poco diferente, ya que el contador situado a las 10 horas cronometra un total de 19 horas y el que se encuentra a las 2 horas cronometra un total de 65 minutos.
Las características únicas del 1965
La caja y la hebilla de este reloj excepcional están fabricadas con Bioceramic de un tono gris que imita el aspecto del acero inoxidable. El logotipo de OMEGA, el tipo de letra y las agujas recuerdan el estilo del reloj original, ofreciendo al Bioceramic MOONSWATCH 1965 un atractivo estilo vintage. Además, el antiguo logotipo de OMEGA aparece también en la corona y en la correa de una forma totalmente elegante.